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¿De qué se están quejando?

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Ya pasó la tragedia anunciada, siguiendo el guión escrito hace 20 años cuando se decidió que la democracia  mexicana se tenía que modernizar, dividiendo la clase gobernante en colores diferentes para que todo pudiera seguir igual. Y como resultado tenemos peleas mediáticas en el congreso, y tenemos gobiernos azules, amarillos y tricolores que milagrosamente actúan todos de forma similar, siguiendo el marco político que se plasmó en el sexenio del pelón innombrable.

Así ¿de qué se quejan? ¿A poco pensaron que con unas marchas, unas imágenes bien hechas en Facebook, y jugar al IFE, organizando un debate donde 3 candidatos otra vez pudieron ventilar sus cansados lemas de campaña, el PRI iba a dejar de comprar votos? ¿Que televisa iba a dejar de imponer a su candidato? ¿Que las encuestas iban a tener alguna base en la realidad? ¿Que Carlos Slim iba a bajar el costo de las llamadas celulares?

Ahora podemos fingir ser indignados por las practicas sucias del PRI (olvidando que  los demás tampoco son angelitos, amarillos o azules), lanzar críticas elitistas a un presidente que no habla inglés al nivel de sus destacados críticos egresados de universidades particulares,  lamentarnos de los pobres que vendieron  la patria por 500 pesos en lugar de votar por una ideología nebulosa que consiste en la esperanza traicionada,   o avergonzarnos que la primera dama luce bien en traje baño.

Yo también preferiría vivir en una república amorosa en lugar de una telenovela de 6 años donde una de las protagonistas es Elba Esther Gordillo, pero parece que no. Pero pregúntense ¿si el ganador oficial fuera el Sr. López? ¿A poco creen que con esto se cambiaría algo sustancial en este país?  Si la transición democrática en Oaxaca del 2010 nos muestra algo, es que no hay transición democrática: Por supuesto hay cambios en algunas leyes, pero las secretarias se reparten según cuotas y se entregan a chavillos de la clase alta oaxaqueña con licenciaturas del Tec de Monterrey. La transición en Oaxaca significa Oxxos y Walmarts,  la continuación de construcciones absurdas como la lona rota en el cerro del fortín, y el homenaje al segundo piso de López Obrador en el crucero de Cinco Señores. Continua la misma obsesión de convertir la naturaleza en recurso por medio de capital extranjero, sin importar los muertos como en el caso de San José del Progreso. Lo que continua es la promesa falsa que por medio de más trabajo o empleo se pueda seguir adelante, sin  tocar el punto de quien se beneficia con tanto trabajo. Son las formulas desgastadas que benefician a unos cuantos y destruyen al planeta en el proceso.

Podemos ser muy orgullosos que Oaxaca se pintó de amarillo en estas elecciones, pero viendo la colección de oportunistas, ex (sic)-priistas y arribistas que se agandallaron las diputaciones y senadurías, esta victoria de repente tiene  un sabor amargo.  La transición oaxaqueña son los mismos baches de siempre en la temporada de lluvia, y las mismas familias de siempre ahora vestidos de otro color. ¿De veras creen que  un gobierno del Sr. López actuaría de forma diferente? ¿Que de repente se termina la corrupción, y las injusticias simplemente  porque el gobierno nace de un proceso limpio?

Repito ¿de qué se quejan? En serio ¿Cuál es el problema? ¿Que ganó el gallo equivocado? ¿Que había transa en el proceso? ¿Qué les tocó vivir en un país donde  los pobres venden sus votos por beneficios reales e inmediatos en lugar de votar por cuentos de un mejor mañana que nunca llega?

Si eso es el alcance de su enojo, entonces este movimiento nació muerto. Diviértanse en sus marchas, y háganle el juego a Peña Nieto para que pueda presumir a Obama que vive en un país moderno donde se respetan las opiniones diferentes, mientras  las cosas siguen iguales.

Pero si se quejan de que con todo el espectáculo de elecciones no hay donde escoger, que la clase política no ofrece perspectivas, que las injusticias siguen creciendo, que este proceso electoral era otro espectáculo de una sociedad  mediatizada, parecido al mundial de fútbol donde podemos dar opiniones, enojarnos y gritar, pero al final ni tenemos influencia sobre un resultado, y gane quien gane, no va hacer  mucha diferencia en nuestras vidas, entonces si despertaron. Y si luego quieren construir un lugar donde ya no importe si el presidente tiene corbata roja, azul o amarilla, si tiene copete, canas o es diferente, porque él y su clase ya no tienen el poder de joder 110 millones de mexicanos, entonces si vale la pena ir a la calle, pero todavía más vale la pena empezar a construir este lugar. Les advierto que eso no es una lucha que se hace en unas semanas mientras estudias y ya, sino es un proyecto para toda la vida, porque es un proyecto de una vida diferente para todos
Última actualización el Jueves, 05 de Julio de 2012 09:30  

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