Home Información zAPPOtal Observaciones particulares al proyecto alternativo de nación presentado por Andrés Manuel López Obrador

Observaciones particulares al proyecto alternativo de nación presentado por Andrés Manuel López Obrador

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En primer lugar, creemos que no basta con promover la revolución de las conciencias y un pensamiento crítico, ya que éstas devienen en cuestiones idealistas y tan pronto como vienen se esfuman. No es con un cambio moral y ético, ni en la generosidad de los poderosos, como se revertirán las condiciones de desigualdad imperantes en nuestros pueblos, sino con cambios profundos en las estructuras económicas y en los medios de producción. Es por ello que antes de confiar en el buen corazón de los poderosos y de la clase política gobernante, nosotros le apostamos más a los procesos de liberación nacional como nuestros hermanos del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), de Bolivia, de Ecuador y de otros continentes.

Es por lo anterior, es que nuestra organización, es decir, el Movimiento de Unificación y Lucha Triqui (MULT), le propone no fijarnos como meta sólo el proceso electoral coyuntural de julio de 2012, sino la construcción de un movimiento más amplio capaz de cimbrar los cimientos del actual sistema capitalista, devoradora de los corazones, pensamientos y de los propios hombres. Un movimiento capaz de imponer un nuevo gobierno y un nuevo o renovado sistema político-económico, con una proyección humanista del hombre. Un gobierno que vaya más allá del espíritu progresista que impregna el Proyecto Alternativo de Nación. Un gobierno de los llamados socialistas.

En el entendido de que nuestros pueblos, hoy en día,  resisten ante el embate de dos fuegos, ante el capitalismo y el colonialismo; las democracias liberales a que estamos acostumbrados, las que fijan las reglas de nuestra organización política, como el actual proceso electoral; no pueden ser legítimas ni la aspiración última, de ahí que nuestra batalla es contra los poderes constituidos, contra los grandes grupos monopólicos, contra las empresas transnacionales, contra la burguesía, pero también contra los procesos de colonialismo interno y de los miles rostros de la discriminación que estigmatizan a nuestros pueblos y sus figuras organizativas, como las que han dado por llamar usos y costumbres.

En cuando a la democracia, el asunto no termina sólo con el reconocimiento y respeto hacia las democracias comunitarias o, la forma en los que los pueblos indígenas se organizan; a nosotros, nos preocupa más la idea de cómo garantizar la participación de los pueblos indígenas en los procesos políticos nacionales, es decir, en la democracia representativa nacional y en la democracia participativa como el plebiscito, la rendición de cuentas y la participación ciudadana, donde hemos sido excluidos por años. Aún más porque en la entidad oaxaqueña nos organizamos a través del Partido Unidad Popular, que por cierto, además de ser un partido indígena, es un partido del pueblo, un espacio de organización y  donde la democracia participativa se hace evidente.

Asimismo, rechazamos el carácter elitista y “consultora” con el que los derechos humanos se han conducido hasta ahora; al tiempo que planteamos, a fin de darle efectividad a estos derechos, reformas legales y suficientes que permitan garantizar efectivamente los derechos reconocidos en el sistema internacional de los derechos humanos, así como revisar nuestro sistema de gobierno a fin de dotar de contundentes facultades a los organismos de derechos humanos a fin de que éstos puedan emitir resoluciones vinculatorias y no sólo recomendaciones. En el debate teórico, estamos de acuerdo con el Proyecto Alternativo en la necesidad de reivindicar los derechos colectivos frente a los derechos individuales, así como los derechos sociales, económicos y culturales frente a los derechos civiles y políticos dados su carácter de integrales e interdependientes. Particularmente, urgimos al próximo gobierno la ratificación del Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, vigente en la ONU desde 2008.

Para nosotros el verdadero sentido de la riqueza de nuestros pueblos no se reduce sólo a lo diverso de las culturas que integran nuestra nación, la riqueza de nuestras culturas deviene cuando nuestros pueblos han alcanzado una conciencia suficiente de liberación y de rechazo al actual sistema de dominación cultural y política. La riqueza de nuestros pueblos reside en su capacidad de organización y conformación de verdaderas fuerzas contrahegemónicas y antisistémicas.

Así también, estamos en contra de acotar las reivindicaciones de nuestros pueblos tan solo al ámbito de los derechos, pues mientras que nuestra Constitución se siga sustentando en principios liberales, tenga una necesaria dependencia con la actual estructura económica capitalista, de las formas de producción y el cambio, los derechos exigidos por nuestros pueblos serán solo utopía. En otras palabras, la ruta marcada por los derechos, verbigracia, el “derecho a la consulta”, o los “derechos culturales”, contrario a lo que se pudiera esperar, alejan a nuestros pueblos de las prácticas revolucionarias, dejando intocadas las actuales relaciones de producción que han despojado a nuestras comunidades del sentido humanista con que se han conducido por años.

En cuando al tema educativo, nosotros más que nadie sabemos de las condiciones tan adversas que nuestras comunidades reciben educación, lo cual se traduce un alto porcentaje de deserción escolar y deficiente conocimiento de nuestros egresados en comparación con la media nacional, consecuentemente, la dificultad que tienen nuestros jóvenes para acceder a instituciones de educación superior como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y, precisamente, porque sabemos de la exclusión del que han sido objeto nuestras comunidades del actual sistema educativo nacional, es como creemos que no basta con alentar un sistema intercultural de educación, así como tampoco el impulso de acciones afirmativas o medidas compensatorias para garantizar la incorporación de nuestros educandos a las principales instituciones de educación superior, sino que se requieren de profundas reformas educativas que nos permitan generar un continuo proceso de autoconciencia, de descolonización educativa y la liberación de nuestros pueblos.

Por lo demás, hacemos nuestro la propuesta de garantizar el derecho a la alimentación, respetando y promoviendo los modos de producción campesinos e indígenas de producción agropecuaria, forestal, pesquera, artesanal; así como nuestros sistemas de comercialización y de gestión de los espacios rurales.

 

Mención especial merece el tema de la autonomía. Indudablemente que hoy día, el tema de la autonomía sigue siendo uno de las mayores reivindicaciones  de nuestros pueblos, sobre todo, a partir de que el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) lo retomara como bandera de lucha, como un discurso de resistencia y de rebelión. Sin embargo, en nuestro país las apuestas autonómicas han corrido por distintas veredas. En primer lugar, no han podido ensancharse en las comunidades indígenas como se esperaba. En otras ocasiones como en el caso de los triquis, el tema de la autonomía ha servido más como una propuesta detonadora de conflictos que de un proceso de construcción de una democracia participativa, incluyente y de manifestación de los derechos colectivos, como lo propone el Proyecto Alternativo de Nación. Indudablemente, que el derecho a la autonomía sigue siendo el motor de los movimientos indígenas a lo largo y ancho de nuestro continente, y ella nos sumamos, sin embargo, en el caso especial de la región triqui, decimos que la autonomía se debe de construir en consenso y con unidad de las comunidades que conforman este heroico pueblo; porque es claro que las autonomías no se construyen por decreto, pues ahí está el artículo 2º constitucional que no ha prosperado, porque cada pueblo es autónomo en la medida en que se gobierna por sí solo.

Pero las causas del conflicto triqui no hay que buscarlas sólo en la falta de consenso y de unidad entre los triquis sobre la cuestión de la autonomía. El conflicto triqui que tantas vidas nos ha costado tiene su origen en causas más profundas y de larga data como el colonialismo interno del cual los triquis no han podido desprenderse; del desmedido negocio de las armas, de los intereses políticos de los grupos en el poder y, hasta de la lumpen que han lucrado y perpetuado con el conflicto triqui.

 

MOVIMIENTO DE UNIFICACIÓN Y LUCHA TRIQUI

¡Por la lucha y la liberación de nuestros pueblos!

 

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